Comprás la lámina, la recibís por email en máxima resolución… ¿y ahora? Con estos consejos vas a lograr una impresión que se vea profesional, ya sea que la hagas en una imprenta o en una casa de fotografía.
1. Elegí el tamaño correcto
Nuestras láminas rinden con excelente nitidez hasta 30×40 cm, el tamaño más versátil para pared. Si querés algo más grande, consultanos: algunas piezas admiten tamaños mayores según su resolución.
2. El papel hace la diferencia
Para arte decorativo, pedí un papel de gramaje alto (250–300 g) con terminación mate o satinada. El mate evita reflejos y da un aspecto sobrio y elegante; el satinado realza un poco más los colores. Evitá el papel brillante tipo foto, que suele abaratar el resultado.
3. No agrandes el archivo
Imprimí el archivo tal como lo recibís, sin estirarlo en Word o en el visor de imágenes. Si lo agrandás por software se pixela. Llevá el archivo original a la imprenta y pedí que respeten la proporción.
4. Cuidá el color
Las pantallas muestran los colores más vibrantes que el papel. Si el color es clave, pedí una prueba de impresión antes de la tirada final. Una imprenta con perfil de color calibrado te va a dar resultados más fieles.
5. El marco cierra todo
Un buen marco eleva cualquier lámina. El passe-partout (ese borde de cartulina entre la imagen y el marco) suma prolijidad y hace ver la pieza más cara. Negro, blanco o madera natural son apuestas seguras.
Con estos pasos, una lámina de pocos pesos se transforma en una pieza de decoración que parece de galería.
